Team "Todo lo que tenga piernas!"

lunes, 30 de noviembre de 2009

Entre la verdad y el amor- Capitulo 6- El circo petrificado

Olissss, pues me da envidia por ustedes chikas que no paran de tener fans y yo sigo sin que nadie me conosca, pero como ustedes me quieren tanto y yo las kiero a ustedes voy a poner el proximo capi de "Entre la verdad y el amor" Pero quiero acalar un par de cosillas.
1º: Cada capi en que Annie relate su vida antes de ser vampira estara en color violeta, y los que sea vampira en rojo. Queda claro??
Ok, para mis chikas quiero decirles que me stoy retrasando en sus One Shots por que me esta asfixiando la maldita escuela, y este fic lo publico por que ya lo tengo escrito.
Un besito lobuno para mis niñas!!!!
Ah!!!! Por ciertooo, Nueva Manada mundo!!!!!!!!!!!!!!!
Así es, Sara, y yo formamos otra manada, así que todas estan invitadas a unirse!!!!!
Y por favor, si alguien lee ponga el coment, es re que te importante para mi!!!
Oki, Bye Bye
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Capítulo 5
El circo petrificado


-         ¿¡Jacob!?- bramó Billy. Ambos dimos un salto y nos incorporamos de inmediato. Billy ingreso en la casa en compañía de Charlie- Ah, ahí estas hijo- ambos nos dedicaron una mirada acusadora- Que gusto verte Anira. Díganme chicos ¿Qué hacían?- de inmediato me sonroje, agachando la mirada. “¡Maldito seas Billy Black!” Pensé
-         Nada viejo. Nos hemos quedado dormidos en el sillón- La mirada de Billy paseo por el pecho desnudo de Jacob hasta mi camiseta desacomodada- No es lo que piensan- aclaró- Anne tuvo una pesadilla y se calló del sillón, no saben como se puso a gritar. Por un momento pensé que Freddy Cruger la estaba torturando en sus sueños- rió despreocupadamente. ¿Qué acaso el no estaba avergonzado?- Y se nota que tienes el sueño pesado Anne, ni siquiera amagaste a despertar cuando te caíste- ¿Caerme? Debe ser por eso me la cabeza me da vueltas, aun que creo que ese cargo se lo puedo adjudicar a la persona junto a mi.
Me miró con la alegría pintada en el rostro. ¡Maldito fresco!- ¿Cómo estas Charlie?- ambos se miraron como dudando pero luego Charlie le dijo:
-                     Bien Jake, se me ocurrió pasarme por aquí, para ver el juego de los Lakers en la TV de tu padre- El me tomo de la mano-
-                     Genial, llevaré a Anne a su casa y luego me vengo a verlo con ustedes- Salimos pitando por la puerta trasera y nos dirigimos al bosque cercano. Jake tiraba de mí con tanta fuerza que por un momento creí que quería arrancarme el brazo.
-                     No quiero ir a casa- articule después de un gran esfuerzo por recordar como se hacia para producir sonido con la boca-
-                     Es tarde, tu padre es capaz de venir aquí a buscarte con la CIA y el FBI si llega a sospechar que casi te beso- me quede helada- ¿Qué? ¿Que pensaste que estaba apunto de hacer antes de que el inoportuno de mi padre llegara? No estábamos precisamente jugando a las damas- sonrió de esa manera tan irremediablemente sexy, que odiaba y amaba al mismo tiempo
-                     Vamos a la playa, no quiero ir a casa- repetí. Caminó hacia mi con ademán dulce
-                     Te prometo que mañana vamos. Te enseñaré a hacer salto de acantilado- se paró justo frente a mi y tuve que estirar el cuello para poder verle la cara. Pasó su mano por la parte de atrás de mi cabeza y me arremolino el pelo
-                     ¿Cuánta ciencia puede contener tirarse desde un risco hacia el mar?- inquirí con dificultad. Tener su rostro tan cerca del mió era peligroso, no solo para mi ritmo cardiaco si no que también para su propia seguridad. Pobre Jacob. No tenía idea de que estaba a tan solo segundos de ser inexorablemente violentado por mis malditas hormonas que deseaban su cuerpo ardiente con fervor.
-                     Puedes matarte si no lo haces de la manera correcta, y como te dije antes- se acercó a mi oído y susurró- Yo no puedo vivir sin ti- Tragué aire de manera exagerada- Ahora espérame, un segundo- me beso la frente y se fue detrás de árbol para poder quitarse el pantalón y entrar en fase. En su lugar, un enorme lobo cobrizo izo acto de presencia frente a mí, y con un gesto me indico que me subiera en su lomo.
-                     Te he dicho que no quiero irme a casa- le espeté y salí corriendo hacia el lado contrario. Pero el muy maldito se me adelanto y se paró justo frente a mí. Me izo el mismo gesto para indicarme que me subiera en su lomo acompañado de un gruñido. Seguramente estaría enojado- Los amigos de mi hermano están en casa Jake, no quiero tener que lidiar con ellos, y en especial…-suspiré- Con el- El gran lobo me miro contrariado. Pero finalmente me volvió a hacer el mismo gesto para que me subiera, solo que esta vez me lamió la mano- ¿Aun me llevaras a casa?- asintió- ¿Aun que sea podrías quedarte con migo un rato?- asintió. Inmediatamente sonreí y el igual- Gracias- me estiré un poquito para poder besarle la parte de arriba de la cabeza. Se agachó para que pudiera subirme y en cuanto lo hice- con un poco de dificultad- nos pusimos en marcha hacia mi casa en Port Angels. El camino era muy largo si ibas desde La Push hasta Port Angels. En auto, tardabas como 1 hora en llegar, pero en lobo tardabas menos de la mitad del tiempo, claro, hasta que el bosque desparecía y la ciudad se levantaba frente a nosotros. Entonces teníamos que hacer el camino a pie. A menos que fuéramos por la parte baja de la ciudad, donde Jake me cargaba en brazos y se echaba a correr.
-                     Vallamos caminando- le insistí
-                     Tu padre va a matarme, ya lo sabes
-                     Es mi pellejo el que esta en juego no el tuyo- le espeté con sequedad
-                     Por si no te lo dije antes- puso sus manos alrededor de la boca en forma de altavoz- ¡Tu padre va a castrarme a mano si llegas tarde por estar con migo en mi casa!- pasó su brazo por debajo de mis rodillas levantándome en el aire, y antes de caerme de cabeza me levantó con el otro brazo. Lo fulminé con la mirada y el en respuesta sonrió de manera idiota-Vamos.
-                     Idiota- me crucé de brazos y lo fulminé con la mirada
-                     No me digas idiota que me pondré a llorar- dijo con un pucherito extremadamente adorable simulando que realmente iba a llorar. ¡Ah! ¿Por qué El, Señor? ¿Por qué no pudiste haber puesto en mi camino a uno menos sensual, o tierno, que no fuera tan dulce, inteligente, sincero, menos cálido, uno que no fuese mecánico y que la grasa en su pecho ardiente resbalé junto con su sudor marcando sus músculos? ¿Por qué Señor? Yo no quería volver a enamorarme, yo quería que Jacob fuese mi mejor amigo y nada más ¿Por qué me haces esto? Jake es tan tierno, y yo soy una rosa marchita, una contorsionista que ya no puede doblarse mas, soy parte de un circo cuyos artistas están petrificados. Olvidados, muertos. Yo quisiera poder ser como Bella cuando era humana y Edward se había ido “por su propio bien” (Idiota). Yo quisiera poder dejar bien claros los límites de nuestra amistad. Pero la idea de poder tenerlo cerca era tan tentadora. Por que su calor me liberaba del frío al que me habían sentenciado los que antes fueron parte importante de mi vida.
Jacob era la puerta perdida del Titanic, que salvaba a la Rose del mar, por que su otra mitad. La dulce, soñadora, alegre e infinitamente romántica ya se había hundido con Leonardo Di Caprio.
Romeo mató a Julieta con su silencio, con su distancia y con su frialdad. Pero el mejor amigo de Julieta había llegado para sanar ese ajuero que Romeo había echo en el corazón de Julieta, y que Marie y Rocío habían ayudado con una habilidad morbosa a terminar de aniquilar. Paris. Pero ¿Qué pasaba si Paris estaba enamorado de Julieta? Julieta ya no servía, era como una caja de música averiada. Podían tratar de arreglarle las bisagras para que abra y cierre otra vez, podían pintarla, para que se viera nueva otra vez. Pero la muñeca de porcelana estaba desecha y jamás podría volver a bailar y tocar la canción de cuna que había entonado tiempo atrás.
No me di cuenta en que momento fue en el que se puso en marcha, tal vez fue cuando los postes de luz que estaban cerca de mi calle  me sacaron de mis cavilaciones.
-         Llegamos- anunció molesto con el seño fruncido y con la frente poblada por las arrugas. Seguramente la peste de los amigos de mi hermano estaría impregnada por todas partes. Empecé a sentirme mal por Jake. El odiaba a todos y cada unos de esos idiotas que antes fueron mis amigos. En especial a…Jonh.
Me dejó en el suelo con mucha delicadeza. Le dedique una mirada cargada de tristeza a mi casa (Lugar pequeño, pintado de blanco, con muchas flores, ahora todas marchitas ya que mi madre es la única que sabe como administrar un jardín) y luego a Jacob que seguía observando con el seño fruncido. No me gustaba cuando estaba enojado, así que acaricie su mejilla con mi mano
-         Sabes, no tienes que quedarte, estaré bien- me miró contrariado. Me levantó en brazos hasta que mis ojos quedaran a la altura de los suyos. No tarde en empezar a hiperventilar
-                     No es eso lo que en verdad quieres ¿no?- No quería que se quedara, no me gustaba verlo molesto, así que trate de mantener mi cara de “No te preocupes, no necesito que te quedes” pero con su rostro tan cerca, con su cuerpo tan cerca. No podía siquiera inhalar y exhalar bien- Eso pensé- sonrió complacido y luego me bajo
-                     No dije que no- le solté unos minutos después, cuando pude hacer que el aire se quedara en mis pulmones.
-                     Annie, Annie- suspiró- cuando vas a aprender que “los ojos son los espejos del alma”- musito bajito para que sus palabras se perdieran en el viento.
-                     Bien- sisee.


sábado, 28 de noviembre de 2009

Tentando al destino


Tentando al destino

Este es un One shot que escribi por chat con mi gran amiga Sarita a la que digo Rita, ya sabran por que!! cariño de kiero!! eres la mejor de las compañeras de escritura!!
Lo que esta escrito en rojo el el Annie´s Pov y Los que esta en amarillo es el Jocob´s Pov

Las manecillas del maldito reloj de la sala le volvieron sanguijuelas negras gordas y babosas que absorbían con fervor mi alegría relativamente escasa
En casa no había suficientes labores para mantener mi cabeza ocupada. Los libros estaban desgastados de todas las veces que lo había leído, los pisos brillaban, los platos estaban limpios y guardados y las especias ordenadas por color y lugar en el alfabeto

Mis días eran oscuros, vacíos, sin sentido. Mi gran amor se había casado y ahora vivía felizmente con su marido en alguna parte del mundo, seguramente transformada ya en vampiro. Mis manos se cerraron en puños ante ese pensamiento. Sin duda ya no sería mi Bella. Me encontraba corriendo por el bosque sin rumbo fijo, solo. ¿Quien podría curarme esta herida que Bella abrió en mi pecho? ¿Alguna voz volveré a amar?

- ¡AHHHHHHHHH!
- ¿Que pasa?- inquirió Seth
-No lo soporto más. Me voy a dar un paseo- ni siquiera me moleste en esperar a que me respondida si estaba de acuerdo. Me encaminé por los bosques de la Push, con mi siempre fiel mochila de V. K a mi espalda, ocupada por mi libro preferido "La ciudad de las bestias" Una fabula escrita por Isabel Allende que conocía de cavo a rabo. Me puse a bailotear de un lado al otro mientras leía el libro por 18ª. Me hundí profundamente en los confines de las amazonas junto con Alex Cold y Nadia Santos hasta que... unos bufidos aterradores sonaron estridentes a mi espalda

Corría y corría cuando la vi. Era hermosísima. Paseaba distraídamente por el bosque leyendo algo. Me quedé observándola. Ella seguía caminando despreocupadamente sin mirar siquiera que pisaba, lo increíble era que no tropezaba con nada. Se veía como una ninfa ahí en medio de la maleza con aquel encanto que la envolvía. Pero de pronto un olor empalagoso llamó mi atención, dos asquerosas sanguijuelas se acercaban a ella.

De repente frente a mi se aparecieron 2 vampiros de ojos negros sedientos
No quise verme como la torpe niña que llama a gritos a su amigo lobo pero si no lo hacía me matarían
-Seth!!!!-grite y salí corriendo.

Mientras tanto en casa de Seth:

-¿Cariño estas seguro de que podemos hacerlo aquí?- susurró contra mi oído
-Annie no se enfadara- subí la música de volumen y cerré las puertas para que Annie no molestara, hasta le deje un nota "Estoy con una chica por favor vete"
Mientras tanto Annie: uno de los vampiros, el rubio me tomo del cuello y me estampó contra un árbol
-         Hueles deliciosamente bien ricura- susurró contra el lóbulo de mi oreja mientras habría la boca para morder mi cuello. Podía sentir su frió aliento en mi cuello erizándome los bellos del cuerpo

Vi a aquella pequeña chiquilla percatarse de la presencia de los vampiros y llamar en auxilio a alguien. Pero nadie fue a su rescate. Uno de los chupasangres se adelanto y la agarró del cuello, empujándola contra el árbol más cercano con fuerza. No esperé más, salí disparado en su ayuda. Justo en el momento en que el segundo vampiro se disponía a acercarse para servirse de su muñeca, me lancé contra los dos y los aparté de ella. Los vampiros volaron 6 metros de la chica, cayendo sobre sus pies, como un gato. Me ponían de los nervios. Miré por un momento a la muchacha que acababa de salvar para comprobar que no había sido mordida. Estaba bien.

¿Otro lobo?
¡¡Creí que no había más lobos en la Push luego del ataque de ese clan de vampiros!! De todas formas si ese lobo me había salvado debía pertenecer a alguna manada
Pero tenía mucho miedo como para quedarme a cerciorarme si era de alguna manada sobreviviente. Corrí con todas mis fuerzas dejando a mis espaldas mi mochila y libros, pero no llegue muy lejos, a unos metros de mi había un árbol, que no vi por que voltee para ver si me seguían. Me sangraba la nariz y eso me dio mala espina, si los vampiros estaban vivos vendrían tras de mi, pero también estaba dejando al pobre chico solo.
No tenía tiempo, me subí al árbol de me corte varias veces mientras lo hacía. Me senté en una rama muy alta tratando de divisar a mi salvador y a los chupasangres pero no vi nada, ni oí nada. Solo el gorgoteo del lago a mis espaldas. Pero de pronto, en menos de un segundo, aparecieron ante mi el vampiro de pelo negro luchando contra el enorme lobo cobrizo -increíble, pero era aun mas grande que Seth-.El vampiro trato de sorprender al lobo por la espalda pero le era mas rápido que la sanguijuela, y le mordió el brazo y se lo arrancó de un tirón produciendo un estridente chirrido metálico. El vampiro salio corriendo pero el lobo no logro alcanzarlo.
No me di cuenta hasta que la rama empezó a moverse que...estaba temblando de miedo. El lobo me miró fijo y yo a el. Era muy grande, pero de pronto el vampiro de pelo negro apareció por detrás y pasaron 2 cosas: 1ª le grité muy fuerte al lobo:
-¡¡Cuidado!!- y en segunda mi miedo descontrolado acabó por vencer la resistencia de la rama que se rompió a mis pies y caí de espaldas al agua de deshielo

Rápidamente acabé con la sanguijuela de pelo rubio, no me tardó ni dos segundos. Pero el de pelo largo era otra cosa. Era endemoniadamente rápido.
Olí a sangre, temí que la chica se hubiese lastimado, había salido corriendo debido al miedo. Y no era de extrañarse, ¡había visto a dos vampiros y un enorme lobo! Me centré en el vampiro, lo primordial era salvarla del peligro completamente y luego ver cómo se encontraba. Logré alcanzar el brazo de aquella asquerosa criatura, y con gran repugnancia lo mordí y arranqué de cuajo. El chupasangre se me volvió a escapar, ¡que escurridizo! Me paré en seco al oír el crujido de una rama a mi lado. La chica estaba subida a ella temblando de miedo. Aun así se veía hermosísima. La cara de la chica pasó del miedo al terror puro y gritó: ¡cuidado!! Un segundo después la rama en la que estaba apoyada se rompió y cayó hacía las congeladas aguas. No me lo pensé dos veces, salté a por ella, llevándome un buen arañazo de la asquerosa criatura que alcanzó mi pata trasera.

El agua estaba helada. Se sentía como si me clavaran puñales en todo el cuerpo. Por instinto empecé a nadar hacia la superficie pero jamás llegaba.
Algo aun mas frío que el agua tiró de mí, hacía abajo, cuando mire era el mismo vampiro de pelo negro. Tome valor, yo era fuerte y ya había tratado con  vampiros antes, le propine a la sanguijuela una buena patada en las sienes pero no que izo fue enfurecerse mas, y tiro con mas fuerza.
Lo golpee de nuevo pero nada pasaba, el vampiro seguía sosteniéndome.
Ya empezaban a dolerme los pulmones por la falta de aire, razón más de sobra para tratar de liberarme, pero el maldito engendro se regodeaba feliz mientras me veía luchar inútilmente. De pronto en los ojos del maldito animal relució el miedo y salió disparado en dirección contraria. Pero ya no tenía fuerzas para seguir luchando. Ya poco a poco empezaba a sumirme en la inconciencia. No sabía si estaba viva o muerta, pero ya no podía distinguir nada...

La asquerosa sanguijuela fue capaz de llevarme la delantera y saltó al agua incluso antes que yo. En ese terreno tenía aun menos ventaja, eran extremadamente rápidas en ella. Nadé con todas mis fuerzas hasta que por fin logré divisar aquel asqueroso vampiro tirando de la chica hacia las profundidades. Lo golpee lejos de ella y en un rápido movimiento acabé con el maldito. Me giré inmediatamente hacia la chica y la saqué de allí. Para ello me trasformé en mi forma humana y en un ágil movimiento me puse mis Jean que llevaba atados a la pierna. Una vez a salvo la chica (ya respiraba, pero aun no abría los ojos), volví a saltar al agua y saqué los trozos del vampiro para añadirlos a una hoguera. Me acerqué a la chica preocupado, aun no abría los ojos.

¿Que pasaba? ¿No podía ver nada solo una vos varonil que me llamaba, quien era? ¿Sería el  mismo lobo que me había salvado? De todas formas estaba muy cansada como para pensar, para ver, incluso para respirar. Solo quería morir, dejar de sufrir. El frío me estaba llevando, por unas ves fui capas de controlar mi cuerpo y le ordené a mi cerebro que dejara de respirar y así lo hizo. Que lindo de su parte. Ahora si sería feliz, podría estar con todos los que ya estaban del otro lado. Leah, Paúl, Sam, Emili, Clarie. Ya podría ser feliz. Libre y feliz, vivir plenamente...

¡Dios había dejado de respirar! Estaba desesperado, no sabía que más hacer. De pronto recordé que debía de estar congelada. Quizás ese fuese el problema. La abracé con todo mi cuerpo rezando por que entrase en calor así. Le susurraba una y otra vez que no me dejase, que volviese, que abriese los ojos, que escuchara mi voz.
Ella seguía sin respirar, pero su piel comenzaba a tomar un color mejor, menos morado. Coloqué mis labios en los suyos para soplarle aire a sus pulmones.
-         ¡Respira! - le ordené furioso y volví a posar mis labios en los suyos, en un boca a boca.

¿Que demonios pasa?
No entiendo
Estoy asustada, los vampiros van a comerme
¿Por que la muerte es tan incomoda? Sentía el calor, por todo mi cuerpo, en los pulmones, y la piel. De repente la ropa mojada abandonaba mi cuerpo y el calor era mas intenso. El aire entraba por la fuerza en mis pulmones. Y pude sentir el agua acompasarse en mi boca. Y Una vos que gritaba
- ¡Respira! Por favor, respira- suplicaba, y seguía metiendo el aire a mis pulmones. Mis labios se sentía cálidos, acompañados. Hace mucho no sentía algo como eso. ¿Hace cuanto alguien no me besaba?
De pronto todo lo frío se fue, y sentí que mis ojos se abrían. Había un muchacho, un muchacho hermoso que me miraba asustado. Los ángeles no debían asustarse, no debían poner esas expresiones feas.
El ángel suspiró aliviado cuando me vio abrir los ojos. Me levantó del suelo mohoso y me acunó en su pecho desnudo exageradamente calido. Se sentía bien. Se sentía tan bien...

Daba gracias al cielo por devolverla a la vida
La abrazaba mientras frotaba con mis manos su piel desnuda. No piensen mal de mi, solo quise quitarle esa ropa húmeda para que entrase en calor rápidamente. Parecía que ya había dejado de temblar. Recostó su cabeza en mi pecho y una sonrisa cruzó por su cara.
- ¿Estas mejor? - inquirí.
- Si... - susurró. Se veía a gusto ahí en mi pecho, seguro estaba calentita, era como una estufa humana. Recordé involuntariamente aquel día en la tienda de campaña con Bella, cuando un ejército de neófitos nos amenazaba. Me estremecí ante el dolor que ese recuerdo me causó.

¿Mi ángel estaba dolido?
¿Por que?
¡No tenían que estar triste, los ángeles no tiene que estar tristes!
- No...Estés...triste- le susurré con dificultad. El me miré extrañado y un poco sorprendido. Trate de acercar mi rostro a su oído para susurrarle sin que me doliera pero no tenía fuerzas
Mi cuerpo aun seguía anhelando la muerte
- Quiero morir, no soporto el dolor- susurré, muy bajo. Seguramente no me oyó

¿Me estaba intentando consolar? ¿Y qué había dicho? ¿Sentía dolor? ¿Era eso?
- ¿Qué te duele? - pregunté con ansiedad. No entendía porqué esa chica se había convertido en algo tan importante de repente, pero sabía que no podía perderla, no podía. Me sentía inexpiablemente unido a ella.

-No estés triste ángel mio. Eres tan hermoso como una rosa- le susurré.
Mis ojos se cerraron otra vez. Pero mi angel no quería que durmiera
-¡¡No!! ¡¡Por favor no te desmayes!!- gritaste. Pero mis parpados estaban cansados. Quería dormir en los brazos de mi angel, pero el no quería que yo durmiera. Y me daba suaves golpecitos en la mejilla
Ahora si quería vivir, para cuidar a mi salvador. Para que no sufriera y hacerlo infinitamente feliz de la forma que sea

Decidí que lo mejor sería llevarla a mi casa a que descansara un poco, debía estar exhausta con todo lo que pasó. Darle algo para comer tampoco sería mala idea. Cuando llegué la recosté en mi cama, le puse una camisa mía limpia que le quedaba como un camisón (he de decir que se veía irresistiblemente sexy con ella) y la tapé con mantas para que no se enfriase. Me quedé sentado junto a ella esperando a que se despertara para preguntarle que quería para comer.

6 horas después:

Poco a poco mis ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad del lugar en el que me encontraba.
Era un pequeño cuartito, y yo estaba en una cama muy grande. Pero no estaba sola, había alguien cerca de mí. Ese alguien estaba dormido. Me incorporé en la cama. Estaba tirado en el piso, con la cabeza apoyada en contra la cama. Se veía tan dulce. Sonreí. Me acosté de nuevo pero mas cerca de el. Con mi rostro muy cerca de suyo. Era tan hermoso. Tenía un rostro fuerte mente marcado, aun que un poco infantil en la zona de la barbilla. El pelo largo hasta la nuca. No llagaba mucha ropa que digamos, solo unos pantalones viejos. Se notaba que era un lobo. Tenía el cuerpo de uno. Pero en el, era así como único. Tan lindo y sexy.
No me había dado cuenta. El me había puesto ropa seca y me había arropado.
- Que dulce- exclamé en vos baja. Pero parece haberse despertado

Una voz cerca de mi cara me sobresaltó un poco. Abrí los ojos y allí estaba ella, con su rostro a pocos centímetros del mío. Por un momento pensé que era una ilusión, era tan perfecta, tan delicada, tan linda. Estiré mi brazo y roseé con mis dedos su cara, era suave y sin duda real. Le sonreí en la oscuridad mientras acariciaba su rostro. Me alegraba verla bien por fin. Ella cogió mi mano y apoyó su cara en mi palma suspirando. Mi corazón dio un vuelco. ¿Hace cuando no me sentía así?

- Lamento haberte despertado- susurré
p.m.):
- No importa, lo importante es que estas bien. - dije con una sonrisa estúpida en mi cara. - Por cierto, ¿tienes hambre?

- Si, un poco- admití feliz de verlo sonreír. Se incorporó de un salto y se dispuso a irse hacia la puerta

- Bien, porque yo también estoy muerto de hambre. - Admití. - ¿qué te apetece?- Me recordé a un matrimonio en ese momento y me reí silenciosamente.

-Amm...No se. Lo que te apetezca a ti-

- Bien, pues espero que seas carnívora porque me apetece un buen muletón ahora mismo.- Me dispuse a sacar los ingredientes de la nevera. Ella me seguía a unos pasos. En ese momento caí en que aún no sabía su nombre. - Por cierto, ¿Cómo te llamas?

-Annie- me reí como una de esas tontas de las películas de adolescentes que el idiota de Seth veía para poder salir con chicas.
- ¿Y Tu?

- Jacob, Jacob Black. Así que Annie... Annie siento haberte secuestrado aquí, pero no tenía ni idea de donde vivías... espero que no te haya importado

- Claro que no...- guarde silencio unos segundos a la espera...

- Bien. -sonreí.- pues siéntete como en casa. - Dije sirviéndole un filete a la mesa y señalándole la silla con una medio reverencia, muy teatral.

Reí nuevamente. Lo mire de arriba abajo mientras esperaba a que me sentara y sin pensarlo me lancé a sus brazos
-Gracias por salvarme...Jacob

Vale, eso me había pillado por sorpresa. Tardé un segundo en reaccionar, pero la abracé estrechándola fuertemente.
- Ni falta hace agradecer eso.
En mi estomago sentí como miles de mariposas comenzaban a revolotear. Me sorprendí al sentir aquello ¿Era posible que me estuviera sucediendo tan rápidamente? La acababa de conocer. Pero sin duda era una chica especial, al menos así era para mí.

Sus brazos me sostenían con fuerza, como si no quisiera que escapara.
- No me iré a ningún lado- le aseguré. Podría ser un violador o un asesino, no me importaba. Quería que me reteniera para siempre.
Me acerque a su cara para poder besar su mejilla pero el volteó para mirarme y mi beso termino en otra parte de su rostro

Me besó. ¿Me besó? Sus cálidos y suaves labios estaban sobre los míos. Me quedé petrificado mirándola a los ojos sin saber cómo reaccionar. Pero de pronto supe la respuesta, quería besarla de verdad. Así que puse una mano en su pequeña cintura para atraerla más a mí y otra en su nuca para sujetar su rostro cerca del mío mientras le plantaba un violento beso en los labios. Hacía tanto que no besaba a una chica, que estaba casi desesperado por sus labios.

Mis ojos se abrieron de la supresa, no quise... me aparte de el bruscamente y lo miré avergonzada.
-Lo siento- susurré con la mirada fija en el suelo

Me quedé en shock. ¿Me habían rechazado? Bueno, era de esperar, había sido muy brusco.
-         No, que va. Lo siento yo, he sido muy brusco y... - no sabía que decir, me había puesto nervioso y estaba avergonzado.

Me había besado, no fue mi culpa...Ese desconocido...Jacob Black....me había besado.
Hace tanto que no me besaban, desde que Seth y yo nos quedamos solo dejamos de ser novios. Yo pase a ocupar el lugar de Leah...nos volvimos hermanos...pero este muchacho de labios ardientes...
No pude evitarlo. Solo me entregue a el. Me lancé de nuevo a sus brazos y lo bese apasionada. Como nunca antes pude estarlo. Yo quería que mi salvador fuera feliz, y si mi Jacob quería que lo besara lo haría hasta el fin de los tiempos...
...Tome su rostro con fuerza, y lo agarre del cuello para atraerlo mas a mi, para poder sentir su calor como mio, de igual manera lo había sentido a orillas del lago aun que no me había dado cuenta
Quería que fuera mio, que cada segundo de su existencia me perteneciera para poder darle toda la felicidad del mundo

Inexplicablemente, volvió a saltar a mis brazos, y para mi sorpresa me volvió a besar, pero esta vez con pasión. Fui más delicado que la vez anterior, no quería volver a asustarla, y la abrace con todo mi cuerpo, reclinándome sobre ella. Besándole con delicadeza, pero determinación. Lentamente separé mis labios de los suyos para recorrer su cuello, llegar hasta su hombro, y volver a recorrer el camino hasta su boca. No podía entenderlo, pero sentía que no podía vivir sin ella. ¿Me estaba volviendo loco?

Sus labios se movían tan tiernos y dulces, ¿pero que pasaba con el?
No era que me gustara que me violentaran ni nada por el estilo pero...
Lo hombres apasionados eran mi debilidad
Trate de acelerar las cosas, empecé a besarlo con mas intensidad que antes, traté de mostrarle lo que quería sin usar las palabras...pero me fue muy difícil. Cada ves que hacia ese recorrido por mi cuello me derretía

Empezaba a notar un punto de histeria en sus besos... ¿Intentaba decirme algo? La miré a los ojos y vi sus ojos llamear en deseo. Sin pensarlo dos voces me lancé a su boca con más pasión atrayéndola aun mas a mí. La recosté contra el suelo quedando sobre ella, mientras seguía besándola. Todo era una locura, sin duda todo este tiempo de soledad me estaba pasando factura. ¡Pero es que Annie era tan endemoniadamente atractiva! todo de ella me llamaba. ¡La deseaba! ¿Qué carajo pasaba conmigo?

- ¿Soy tan linda? O ¿Será que has pasado mucho tiempo solo?- le pregunte divertida mientras me devoraba mi cuello

- Las dos cosas, las dos cosas. - conseguí decir con una sonrisa amarga. - eres mi perdición.
Mis manos recorrieron lentamente el camino asta sus muslos, para luego masajearlos con delicadeza. La miré esperando un rechazo o una señal para que continuase.

El contacto de su piel ardiente era estremecedor. Me estaba dejando en muy mala posición. Cuando sentí sus manos en mis muslos no pude evitar un pronunciado gruñido:
-Ah, Jacob
Este chico quería matarme, y probablemente lo lograría pero primero quería disfrutar a pleno mis últimos momentos
Sus manos permanecieron estáticas en mis muslos hasta que empecé a moverme debajo de ellas. Creo que allí cayó en la cuenta de que quería más. Pero mis manos no se quedaron esperando no poder gozar de ese cuerpo tan exquisito, comenzaron un baile por la espalda de Jacob trazando cada músculo una figura con delicadeza, que casi parecía que le hacía cosquillas...

Annie comenzó a moverse bajo mis manazas pidiendo en gritos silenciosos que continuase. Sus pequeñas y finas manos comenzaron a acariciar mi espalda haciéndome estremecer con el contacto. Frenético por la excitación que todo aquello comenzaba a causarme subí las manos impacientes por debajo de la camisa acariciando las ingles suavemente y continuando por su abdomen. Mis manos llegaron a sus pechos y comencé a masajearlos. Annie arqueó la espalda arrimándolos más y gimiendo levemente.

La temperatura en la habitación alcanzó niveles insospechados de calor mutuo, que, aun que un poco asfixiante era exquisito sentir el éxtasis de alguien amándome. Oh lo que sea que fuere eso.
Jacob era tan bueno en esto. Me costaba creer que viviera solo.
Sus manos en mi cuerpo producían cosas en mí...que
... Jamás había sentido nada igual con Seth ni con nadie. Era algo inigualable .Sus manos apretaban mis pechos alternando entre uno y otro, y para corresponder a semejante tacto lo único que se me ocurrió fue quitar mis manos de su inmensa espalda y colocarlas en los botones de mi camisa para dejarle vía libre

Dios el cuerpo de Annie era tan perfecto. Cada curva de el me tentaba a seguir, me volvían loco. ¿Cómo era posible que una desconocida pudiera causar tales cosas en mí? La miré con el deseo en mis ojos.
- No tienes por qué hacer nada que no quieras.- Ella simplemente asintió y enroscó sus piernas en mi cintura acercando su pelvis a la mía. ¿Es que me quería matar? Mis manos acariciaron sus piernas una y otra vez para luego dirigirse a su espalda y atraerla más a mí. Hundí mi cara en su cabello corto y alborotado, olía a flores silvestres. Lentamente fui bajando por su cuello inhalando el exquisito olor de su piel. Me detuve en el lóbulo de su oreja y lo mordisqueé suavemente para luego besarlo.


- No creo que hayan manicomios cerca de aquí ¿Verdad?

- Lo dudo.- solté una risotada cerca de su oreja. Mi aliento recorrió su cuello y ella se estremeció.

Tranquila Annie...Respira...
¡¡Dios!!  Jacob Black es mi perdición sin lugar a dudas.

Podía percibir como su cuerpo ardiente se amoldaba a mi pequeña eh imperfecta figura...
...Yo era tan fea y el tan hermoso...Un dios caído del cielo...

No quise detenerme ante mi lógica pesimista...Con las piernas aun engarzadas contra su pelvis empecé a tratar de bajarle los pantalones tratando de no usar las manos.
Mis labios se habían empecinado en morder su cuello, lamerlo, degustarlo
Cuando tomo mi ropa interior y la arrancó con un gruñido salvaje me quede muy sorprendida...No sabía que yo le producía algo como eso.
Mí recorrido oral por su cuerpo empezaba a ser cada vez mas delicioso...Pero mientras yo le mordía el hombro con demasiado entusiasmo el dijo:

- Annie no puedo esperar más a acerté mía.

-                     ¿Y a que esperas? - pregunte lamiendo el la parte de atrás del lóbulo de su oreja

En ese momento me volví como loco. La empujé contra el suelo agarrándola por las muñecas fuertemente, besando su cuerpo, su oreja, su boca con desesperación. Ella soltó un pequeño quejido y la miré. ¿Le había echo daño? Pero ella solo me miraba con deseo, entonces comprendí, no podía esperar más. Sin hacerla sufrir mucho más por la espera, me abrí paso en aquel lugar sagrado, cálido y suave.

- ¡¡¡¡Ahhhh!!!! JACOB- propiné un grito tan fuerte cuando lo sentí dentro de mí que si hubiera habido alguien a kilómetros a la redonda se habría asustado. Su mirada se volvió cautelosa y su cuerpo se quedo estático dentro del mio. ¿Por qué se detenía?
Traté de moverme, para poder profundizar la sensación de placer pero el... ¿No me dejaba? Que rayos estaba pasando - Por favor-le suplique- no me niegues las puertas del cielo

Pensaba que le había hecho daño, casi me muero. Pero ella suplicó que continuase y así lo hice. La desesperación y la impaciencia nos devoraban. Cada vez estaba más frenético, quería cada vez más de ella, estar totalmente dentro de ella, llenarla por completo. Pegué mi cuerpo lo más posible al suyo sin hacerle daño (no quería romperle los huesos con mi peso) y comencé a embestirla fuerte y profundamente.

¡¡¡Ahhhh!!! Por todos los santos. Que bueno que era Jacob en esto. Pero aun así no podía creer que eso...haya cupido completamente en mi. ¿Como podía ser?
Mis gemidos y los de el, fueron subiendo de nivel a medida que sentía avecinarse un delicioso orgasmo...
Todo a mi alrededor se nublo, las paredes de la casa parecían derretirse a nuestro alrededor. Pasamos a ser solo el y yo. Jacob y Annie, salvador y salvada, licántropo y humana, amándose de manera escandalosa...
Y podía sentirlo, sentía como el placer iba en aumento, y mis gemidos se volvieron gritos, que inútilmente trate de ahogar contra su hombro
- Ah...Ja-cob...Yo...AH...Ja-cob- las palabras se amontonaban en mi garganta.

Sus gritos me excitaban de una manera impensable para mí. No sabía cómo, ni porqué Annie se había vuelto el centro de mi universo. Y no sólo por el exquisito momento que estábamos compartiendo. Sentía que era algo más, sentía que quería todo de ella, que la quería a ella. ¡Dios! ¿Y como podía amarla tanto? acababa de conócela, pero así era. Annie eres mi perdición, mi amor, te amo- te amo.- De repente te quedaste Inmóvil y me miraste con ojos como platos. ¿Lo dije en voz alta? Me mordí el labio preguntando por qué demonios sería tan bocazas a veces.

¿Acaso era posible? Ese muchacho indudable quileute podía amarme .Ya era oficial. Yo era, sin lugar a discusión la chica con más suerte en todo el planeta. Sonreí completamente, y lo besé con una más pasión que antes.
Amarlo. Ese era el precio que mi Jacob había puesto por rescatarme de los vampiros. Amarlo hasta quedarme sin aliento. Hasta que mi cuerpo se carbonizara de tanto deseo.
Yo haría eso y mucho mas por el, por mi Jacob.

El estaba quieto otra vez. Sin moverse de esa manera tan deliciosa pero yo no iba a aceptar que lo mejor de mi vida, de toda mi vida se terminara ahí.
- Te amo-Jacob- las palabras se agruparon unas con otras devido al cansancio y a la rapidez con que las pronuncie. Su rostro se vió iluminado por la alegría  otra vez. -Ven- lo agarré del cuello y ambos nos paramos para poder sentarme en la mesa. Mientras el trazaba pequeños caminitos húmedos por mi cuello.

Lo acerqué mas a mi labios deseosa de continuar, pero el se me adelantó. Sujetó mi rostro con fuerza y comenzó a besarme como si jamás lo hubiera echo
Mis respiración poco a poco volvió a serenarse, pero aun podía sentir el latido desbocado de mi corazón contra su pecho.

-                     Te amo- le susurré al oído- siempre voy a hacerlo
-                      
¿Era posible? Ella me amaba igual que yo a ella. En unas pocas horas había pasado de ser un solitario lobo con el corazón roto a un hombre completo y feliz. La abracé fuertemente y eché una mirada a través de su cabello a la mesa.
- Creo que se te ha enfriado la comida señorita.- reí entre dientes


- Señor usted tiene la culpa por ser tan bueno en algo que yo no conocía-reí

- Bueno, tengo toda la eternidad para enseñarte- ella tan hermosa se sonrojó al instante. Le di un pequeño y fugaz beso en los labios

-         Te amo- le dije entre suspiros

-         Yo también- Ella tomo mi rostro, y volvió a besarme. Y otra vez, y otra ves. Hasta que volvimos a recostarnos en la mesa pero de pronto ella se levanto de golpe- ¿Qué pasa?- inquirí sorprendido. Ella me miro divertida y se dio la vuelta. Tenía toda la espalda manchada con aderezo del filete. Me reí con todas mis ganas y suavemente empecé a acercar mi boca a su espalda para limpiarle el aderezo. El aderezo estaba rico pero probarlo de su piel lo hacía aun mas delicioso. Ella solamente empezó a suspirar y luego se dio la vuelta y tomo y rostro para besarme apasionadamente otra vez…

-         Se me antoja otra lección- musite contra su boca mientras atrapaba su cadera con mis piernas…

Parece que esta va a ser una larga noche…
Y probablemente la mejor de mi vida

viernes, 27 de noviembre de 2009

Entre la verdad y el amor- Capitulo 5- Recuerdos de Annie

Oki doki--Toy re que te feliz por que ahora voy a escribir con 2 grandes amigas y excelentes escritoras!!! Mi Sara y Vii!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! y No solo eso, sino que tambíen ya casi vamos llegando al punto clave del fic, cuando Annie descubre "El secreto de los Cullen" Por un descuido de Jake




-         Adiós- soltó casi como una blasfema y se alejó de mí nadando con todas sus fuerzas. Ahí me morí. Pero no podía permitir que lo mejor de mi vida se escapara así nomás. Y empecé a nadar, y nadar, cada vez mas rápido gritando su nombre.
-         ¡Jake! ¡Jake, vuelve por favor! ¡Jake! ¡No me dejes, vuelve! ¡Jake!
-                     Annie, despierta-
-                     ¡Jake! ¡Vuelve, te lo suplico!-yo seguía jadeando y pateando
-                     ¡Annie! Vamos, despierta- me zamarreaba de un lado al otro. Abrí mis ojos de golpe, y solo vi un manchon marrón y borroso que me zamarreaba de un lado para el otro y gritaba mi nombre con desesperación. Todo estaba caliente, oscuro y confuso. Nada me era familiar allí. Tenía miedo, sentía que el fuego reaparecería de un momento a otro y me llevaría lejos de el para convertirme en lo que el mas odiaba y lo que yo mas temía. Un vampiro.
Ellos eran los protagonistas de mis pesadillas, por que siempre creí que ellos me matarían a mi y a todos mis seres queridos, y a pesar de que el doctor Cullen me explicó que no tenía por que tener miedo, “nadie en esta familia te hará daño” solía recordarme. Pero yo sabía que lo otros Cullen no pensaban igual. Jasper por ejemplo siempre había deseo en sus ojos. El anhelaba mi sangre más que los otros.
Edward siempre em miraba con recelo, como si yo estuviera haciendo algo incorrecto o estuviera en el sitio equivocado. Emmet se ponía muy feliz cuando me veía “¡Por fin! Alguien a quien si puedo hacer sonrojar”. Rosalie no le importaba mucho si yo estaba allí o en cualquier lado. Fingía que no le importaba pero podía ver su desprecio, lo mucho que detestaba verme. Sus ojos se veían siempre oscuros.
Alice, Alice era la mas alegre pero siempre, siempre se cuidaba con migo, tal ves por que mi futuro le sería incierto a causa de que en el siempre estaba entrelazado Jacob y no quería que me pasara nada que no pudiera prever. Para ella yo era su nueva muñeca para vestir, también para Esme yo era como una mas de sus hijas. Y al igual como hacían con Bella cuando era humana, me vestían y maquillaban casi diario. Pero con la diferencia de que yo se los permitía por que solo ellas podían convertir mi fealdad, en algo bonito para Jacob.
Pero Bella, ella si que era un misterio. Ella casi no quería mirarme ni hablar con migo. Y desde que yo estaba aquí con Jake, tampoco. Me sentía culpable de que Jake perdiera a su mejor amiga por mi causa. No me parecía justo, pero el siempre decía que no era culpa mía. Que Bella estaba celosa de que ya no estuviera enamorado de ella. Sabía que bromeaba pero sus ojos, que son tan infinitamente expresivos no decían lo mismo. En sus ojos relucía un elaborado camuflaje que trataba de disimular algún secreto que se suponía, yo no debería enterarme “Créeme, es por tu bien y el de Jake” me dijo Seth en cuanto le pregunte sobre el tema y se veía realmente triste y afligido.
Yo lo llamaba “El Secreto de los Cullen”, por que a pesar de que todos siempre me dijeran que eran imaginaciones mías, que ellos no ocultaban nada, yo siempre sentí que había algo que lo unía todo. La forma en que me trataban todos en la familia, que Jake fuera tan sobre protector conmigo, el modo en que todos en la manada al conocerme me miraban sorprendidos. Como si no pudieran creer que yo fuera la imprimación de Jake.

La oscuridad se fue disipando a medida que las voces de mi cabeza empezaban a callarse y reconocía las que estaban fuera de ella. Había algo en mis ojos que nublaba mi vista pero a medida que mi campo de visión se fue aclarando pude distinguir una sola sombra de rostro preocupado. Un ángel de tez cobriza, tan irresistible que me era imposible no asombrarme. Lo miré como si fuera un completo extraño, como si ese rostro me fuera ajeno.
-         ¿Annie?- susurró asustado- Háblame por favor. Di lo que sea
-         Lo que sea- respondí de forma mecánica-
-                     Ah- suspiró aliviado. Me tomo entre sus brazos y me acunó en su pecho- Me diste un buen susto, niña. Creía que te habías quedado en coma o algo por el estilo.
-                     Estoy bien- alcancé a musitar contra su pecho desnudo exageradamente calido. Hundió su rostro en mis cabellos y me beso la parte de arriba de la cabeza- Ya cálmate, no me morí, así que no hay necesidad de que seas tan exagerado- mis ojos se abrieron como platos en el momento en que tomó mi rostro y me forzó a mirarlo a los ojos. Carcomida por un deseo incontrolable, que consumía mi cuerpo, teñía mis mejillas de carmesí, y reducía mi autocontrol a cenizas ante el paso de su calor a través de cada poro de mi piel.
El fuego se extendió entre nosotros. Su mirada irradiaba una mezcolanza de sensaciones como el alivio, la confusión, y creo que… ¿Miedo? ¿Decepción? ¿A caso mi Jake se sentía decepcionado?
-         Anne, cuando va a acabar de entrarte en esa cabecita tuya que yo no puedo vivir sin ti. Que lo que a ti te duele, a mi me mata, lo que te alegra a mi me anima el doble. Y no sabes lo doloroso que fue para mí verte llorar y gritar que volviera cuando no me había ido a ninguna parte era como que me clavaran cuchillos oxidados en el corazón- sus ojos infinitamente oscuros reflejaban la absoluta sinceridad de sus palabras. Las lágrimas no se hicieron esperar, puesto que nadie jamás me había dicho algo tan dulce en toda mi patética existencia mortal. Con sus anhelados labios limpió las lágrimas que resbalaban copiosas por mi rostro.
-         Te quiero Jake- sonreí. Beso con dulzura mi frente, mi nariz, mis mejillas, mis párpados. Deslizó sus dedos por mis hombros, acomodando uno de los breteles de mi camiseta. Choco su frente con la mía y no quedamos allí en el piso ocultos por la barrera sofá. Mirándonos a los ojos sin saber que decir. Sería que tal ves, una parte de nosotros sabía lo que vendría después, y probablemente no sabríamos que decir. Acaricio mi mejilla con el dorso de su mano, y yo recosté mi cabeza en ella, absorbiendo su delicioso calor. Cerré mis ojos, a la espera de sus labios. Su aliento abrasador me envolvió en un estado de impaciencia, quería sentir sus labios ya sobre los míos.
Ya podía sentirlo, tan cerca. Sentía su calor, su aliento. Su labio inferior llegó a rozar mi labio superior, tan cerca de la gloria, de la felicidad, de…

martes, 24 de noviembre de 2009

Presentacionnn



lunes, 23 de noviembre de 2009

Entre la verdad y el amor- Capitulo 4- Pasión, un sentimiento demasiado fuerte...

Gracias chikas por sus lindos coments, no se por que piensan que estoy acaparando a Jake? pero bueno, se que pronto cambiaran de opinion!!!
Un Besooo lubuno para Vii, Sara, y para Kathe y ojala que la este pasando super en donde sea que este, por que en este momento no me acuerdoo!!! jejejejej

Capítulo 4

Pasión, un sentimiento demasiado fuerte...

Últimamente se me a ocurrido, que tal ves el no me quería tanto como decía. Tal vez solo lo izo por ser gentil con alguien que estaba devastada.
- Hola chicos-nos saludo Alice, radiante como era su costumbre- ¿Trajeron ambos autos?
- Si Alice- respondió. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de ella la besó. Tuve que hacer un enorme esfuerzo mental para no hacer una escena frente a todo el mundo.
- Hola Annie- saludo Bella-
- Hola Bells- mire todos los paquetes que traía. Eran como 7 cajas de zapatos, 4 bolsas repletas de libros de diferentes tiendas, 5 bolsas con vestidos, y una caja muy grande (casi de mi estatura) envuelta para regalo- ¡Bella! ¡Alice te contagió su manía por las compras o ¿que?!- musite con los ojos como platos
- Solo he comprado unos cuantos regalos, los libros si son para mí, sin contar el vestido azul- ella y Alice intercambiaron una mirada cómplice la cual me dio muy mala espina.
Podía oír el estrepitoso roce de los pies de todos los humanos a mi alrededor, las estaciones de radio que escuchaban los autos, las voces de los niños que jugaban y las de sus madres lanzando advertencias para todos lados, pero unos pasos ligeros detrás de mi me llamaron la atención. Me di la vuelta muy rápido y no alcancé a gruñir que unos brazos fuertes, morenos y ardientes me atraparon en un abrazo maravilloso, y mis labios quedaron atrapados entre los de mi Jake.
- El chupa…perdón. Edward me dijo que me estabas llamando a gritos en tus pensamientos. ¿Estas bien?
- Si Jacob, pero te extrañaba-sonreí sorprendida de cómo mi estado de ánimo cambió de deprimente a radiante en menos de un segundo en su presencia- No me lo vas a creer ¡Jasper va a comprarme otro Ferrari!- anuncie completamente eufórica, el miró a Jasper divertido por su cara de poco amigos y le pregunto:
- ¿Te gano alguna apuesta?
- Quise darle un incentivo para que me acompañe hasta aquí y terminé perdiendo un auto- se lamento. Alice y Edward se carcajearon hasta que se les acabó el aire- Mejor vamos, estamos llamando mucho la atención- Vimos como miles de ojos curiosos se posaban en nosotros 6, algunos extrañados, otros deslumbrados, sorprendidos. Toqué a Edward para saber en que pensaban los humanos que nos miraban y descubrimos que muchos especulaban que éramos estrellas de cine europeas filmando una película en Estados Unidos.
A pesar de que Alice pidió 2 autos todo cabía en el mercedes de Carlisle, así que no hubo necesidad de usar mi auto. Pero tuve que viajar con Jacob sola por que todos (menos Bella) alegaron que el olor a perro comprimido en auto era insoportable
-Tienen razón, mejor viajo con Annie, yo tampoco soporto el olor a chupasangre concentrado- Por raro que suene Edward intercambio una mirada con Alice y luego comenzó a reírse muy bajito- ¿Qué es tan gracioso?
- Nada Jacob- Ambos lo miramos extrañados. Estire mi mano para tocarlo y ver cual era ese pensamiento que lo divertía tanto pero se aparto por que se subió al auto enseguida y me dejo con la mano en el aire, y luego se marcharon.
- ¿Que crees que se traigan entre manos?- me preguntó
- No se, ni me interesa- Lo mire con dulzura- ¿Quieres conducir?- Le pregunte paseando las llaves frente su rostro. Las tomo enseguida, antes de que me arrepintiera, con una enorme sonrisa grabada en el semblante
- Eres la mejor- murmuró y luego me dio un fugas beso para salir corriendo al asiento del conductor, yo en el del acompañante. Encendí la radio en mi emisora preferida, rápidamente nos pusimos en marcha por la autopista escondida que daba a la mansión Cullen bordeada por unos imponentes abetos.
En la radio empezó a sonar “Hello Beautiful”. Jake estiró su brazo derecho para rodear mi cintura, arrastrándome mas cerca de el. Apoye mi cabeza en su pecho mientras el me cantaba la canción al oído.
- “Hello beautiful, how’s it going?
I hear it’s wonderful, in California
I've been missing you, it’s true
but tonight im gonna fly...
yeah tonight im gonna fly...”
- Te amo Jake- susurre
- Yo también- se agacho para besarme la frente
- Estaciónate un rato- dije
- ¿Por qué?- inquirió confundido
- Quiero besarte- musite
- Bien- rió entre dientes. Se paró en la banquina junto a un pequeño letrero que indicaba que a 2 kilómetros había un viñedo. Me senté en su regazo acariciando su rostro con suavidad. Lo vi estremecerse ante el tacto de mi piel fría con la suya hirviente
- ¿Ya no me quieres Jake?- Pregunté al fin. Me miró desconcertado, cambiando esa expresión de satisfacción que tenía hasta hace unos momentos-
- ¿Qué?
- No me quieres ahora que… “cambie” ¿Verdad?- Su frente se pobló de arrugas a causa de alguna emoción extraña-
- ¿Qué te dije la primera vez que te bese?
- No te estoy hablando de eso- le espeté con sequedad
- Te dije “Te amo mas que a nada, y jamás dejaré de hacerlo”- Tomó mi rostro entre sus manos con mucha firmeza para que lo mirara a los ojos- TE AMO MAS QUE A NADA. SIEMPRE VOY A HACERLO. ¿Ahora te queda claro?
- ¡Pero Jacob soy un vampiro! Deberías odiarme-
- Pero no lo hago- presionó sus labios con fuerza sobre los míos. Procurando acallar cualquier queja. Los movía con demasiada fuerza, tanto que si hubiera sido humana ahora estaría sangrando- No te odio. No te odio- repetía furioso, estremeciéndose a causa de convulsiones.
- Para Jake- le suplique- me lastimas
- Entiende que te amo- Tuve que quedarme quieta, mientras el descargaba su furia ante mis pobres labios. Hasta que se canso de forzarme y el temblor de su cuerpo cesó, me miro a los ojos, lo tomé de la barbilla y comencé a besarlo con más suavidad. Esperando a ver su reacción- la cual fue buena por que volvió a tomar mi rostro acariciando mis mejillas con sus manos ardientes-. Con cuidado el deslizó sus manos por mi cuerpo hasta mi cintura, y en un rápido movimiento reclinó el asiento hacia atrás y me acomodo debajo de su cuerpo.
Sus labios desaforados recorrían mi cuello dándole vida a cada poro por el que pasaban, subiendo y bajando. Recorriéndome con sus manos y yo memorizando su pecho escultural con las mías debajo de su camiseta.
Yendo y viniendo dirigidos por la orquesta del sonido de sus labios rozando los míos, de mis manos en su cuerpo, y las suyas en el mío. Debajo de mi blusa, haciendo circulitos alrededor de mis pezón izquierdo.
Los susurros, lo interminables “te amo”, los suspiros. Todo era perfecto, sin contar que estábamos en el asiento delantero de un Ferrari con el capot bajo, y cristales tintados. Lo cual probablemente nos excitara mas, teniendo en cuenta que ambos amábamos ese auto.
Aparentemente el calor de su cuerpo estaba rebasando sus límites convencionales por que se quito la camiseta.
- ¿Te das cuenta que jamás lo habíamos echo en un Ferrari?- susurró con la respiración entrecortada que detonaba picardía y un poco de excitación. Deslicé mis manos por su rostro, tratando de ver que pensaba. Y nos vi, desnudos, jadeando, gimiendo. El encima de mí, penetrándome como un desesperado enamorado, o yo enzima de el, mientras me dirigía en nuestro baile personal con sus manos a cada lado de mi cintura.
- Hazme lo que quieras- le susurré al oído- me gustan esas poses que te estas imaginando. Me excitan bastante- Sonrió como si le estuviera reconociendo la travesura- Pero tu me excitas mas Jake
- Tú también me excitas. Y en eso de las poses. Pues no se. Nunca es tarde para probar cosas nuevas. Quería saber que se sentía hacer el amor con tigo en un Ferrari- Me acarició el cabello corto alborotado, bajando por mi nuca, subiendo y bajando con sus dedos por la línea de mi espalda. Sus dulces labios danzaban en mi cuello, y su lengua, que era el placer mas puro y celestial del mundo entero, dibujaba trazos en mi piel, que subía por mi cuello hasta estar sobre mí lóbulo. No podía para de gemir. El lo mordía con fuerza apropósito, hasta que me quejaba del dolor y lo besaba hasta que le decía:
- Me toca perrito malo- con un tono que trataba de sonar sensual. El sonreía complacido- No cantes victoria amore mio, que aun no he empezado- sonreí.
- Aceptaré su castigo con todo el gusto del mundo princesa- sonreímos- Te amo
- Yo mas perrito lindo- empecé a besarlo con intensidad. Con furia y pasión. Robándole su lengua para aprisionarla en mi boca, mientras el le daba a la mía el regalo de su saliva. Pasee mis manos por toda su inmensa espalda. recorriéndolo con deseo, hasta bajar hasta su pantalón, haciéndolo añicos entre mis manos. Apretando sus firmes glúteos, una y otra vez mientras el gemía desesperado. Froté mi pelvis contra su excitada virilidad, y me estremecí cuando lo sentí arremeter contra mi ropa.
Sus besos se volvieron más desesperados que antes. Quitó mi pantalón de un tirón y desgarró literalmente mi blusa. Pero para desgracia de el, mis sostén seguía intacto
- Mierda- rezongó soplando su aliento hirviente en mi rostro. Reí, me tenía completamente hechizada, cada palabra que salía de su boca era para mí como el padre nuestro. Mordió la copa derecha de mi sostén y lo cortó con sus dientes arrojándolo al piso. Pasó su mano por debajo de mi espalda para que me arqueara mas cerca de el. Mordía mis pechos, los besaba, los lamía-cosa que me encantaba- y los volvía a morder. Su boca deliciosa besaba mi pezón, haciendo que mis pechos se pusieran firmes y rectos.
- Ya…-solté entre gemidos- Hazlo. No soporto mas- grite completamente en éxtasis. Volviste a reír.
- Lo que quiera mi bella dama- se abrió paso por entre mis piernas, con una mano sujetando una mía, y la otra sujetando mi cadera.
Jacob Black.
- Ya…-dijiste entre gemidos- Hazlo. No soporto mas- gritaste como si estuvieras a punto de morirte
- Lo que quiera, mi bella dama- susurré en su oído. Tomé tu mano derecha y estreché tus dedos con fuerza, y la otra me aferré con más fuerza a tu cadera. Te penetre con demasiada fuerza, tanto que mi pelvis rebotó sobre tos finas caderas de mármol. Tú ni siquiera notaste que me dolió. Estabas demasiado ocupada gimiendo de placer- deliciosamente he de agregar- Me quede en tu interior y me dediqué a hacer semicírculos en tu intimidad. Cada vez más lento. Tenía que oírte suplicar. Si no, no tenía gracia.
- Más, amor, por favor, más- suplicaste. Me encantaba que cedieras a mis deseos, a pesar de que casi siempre fuera al revés. Otra vez, tenía que oírte suplicar. De mala gana salí de mi paraíso e interné mi mano por tu vientre. Bajando, bajando por toda esa zona que palpitaba.
- Jake- suplicaste con tus ojos enardecidos- ¡Hazme tuya de una maldita vez!- gritaste. Ya estaba satisfecho, pero antes de amarte quería probar otra vez el elixir de la vida. Mi mano pasó impetuosa por tu intimidad, tan tibia y apacible, y al mismo tiempo, salvaje y caliente. Me atrevía meter mis dedos en tu centro. Gritaste del placer. me gritaste:
- ¡Ah! ¡Jacob!- Seguí jugando con mis dedos en tu interior hasta que cierta parte de mi anatomía se quejo del abandono y tuve que retirarlos, me los llevé a la boca, y los lamí con lujuria, ese manjar de dioses que solo me entregabas a mí. Reí con todas mis ganas. No aguante mas, al igual que ella, que me apretaba con sus piernas largas y heladas. La penetré con toda mi fuerza sin importar el dolor, entrando y saliendo, entrando y saliendo, adentro, afuera, adentro, afuera. 4:00 deliciosas horas de ti. No hay placer que se te comparé Anira, no hay nada en este mundo mas delicioso que tu.
- Te amo- repetíamos al unísono- mas que a nada en esta vida- Me incorporé sin quitarte de mi, nos sentamos en el asiento que te tomaste la molestia de reponer a su lugar original. Ahora contra el confortable asiento de cuero, te embestía con mi alma, con mi corazón. Te amé hasta que mi cuerpo me dijo basta, a pesar de que no me había saciado, y jamás me saciaba de ti. Tuve que parar, y aun que me disgustaba saber que tu querías seguir. Mi cuerpo se desplomó en el asiento. Te safaste de mi, y te sentaste en mi regazo
- Tranquilo -susurraste aplastando tu pecho contra el mió- Respira a mi ritmo amor- No me había dado cuenta de que mi respiración era mucha mas agitada de lo normal y que estaba a punto de sufrir un paro-si es que eso era posible-pasaste tu mano por mi rostro limpiando las gotas de sudor que caían de entre mi pelo- No me importa- respondiste a el pensamiento de mi impotencia- No eres impotente, solamente eres casi humano, y tienes un límite. Yo quisiera poder quedar exhausta como antes, y poder dormirme en tus brazos. Extraño la calidez y el olor de tu piel. Bueno, solo el olor, por que a pesar de que para mi hueles rico molesta un poco, y tu cuerpo es aun calientito pero me quema mas que antes.
- Volvamos a la cripta- resoplé cansado, molesto y mas cansado. Con una cara de pocos amigos que rayaba en lo espantoso.
- Amor de mis amores- se abrazó a mi- estas desnudo- sonrío- Mejor vamos a La Push. ¿Te parece?- besó mi hombro.
- ¿Para que?
- Yo tampoco tengo ropa aquí. Y quiero estar sola con tigo amor- Suspiré, no era que me disgustara la idea de una tarde con ella pero pasaba que yo no tenía más fuerzas para nada. Su mano de color avellana recorrió mi mejilla, absorbiendo cada pensamiento.
- ¿Piensas que todo lo que quiero en esta vida es sexo? Pues no. ¿Que tiene de malo recostarse en tu cama y dormir todo el día?
- Tu no vas a dormir- te espeté
- Pero tu si, y me encanta verte dormir- sonreíste. Siempre tan optimista
- Alguno de los 2 tenía que serlo- me regalaste un beso en el cuello que resultó mas estremecedor por el choque de temperatura. Conduje a velocidad ilegal hasta La Push, donde nos pasamos el día en mi casa viendo películas, comiendo- más bien yo- y durmiendo-solo yo mientras ella me observaba-.
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Ojala les haya gustadooo!!! dedicados a todas las que leen y comentan y los que leen (cosa que dudo) y no comentann!!! carajo comenten que me carcome la emociónn!!!!
Proximamente estaré publicando un One Shot para las unicas que comentan, si ustedes 2, saben quienes sonnn!!! Jejejejej